La Casada – Las Pastillas del Abuelo
Ella ganaba bien, como telefonista,
yo laburaba mal, y ganaba peor.
Yo tenía el primer papel, ella era protagonista,
de la historia más triste de todas las de amor.
La fiché desde lejos, moviendo su cintura,
y al ritmo de su cuerpo mi mirada bailó
se rompían los espejos reflejando su hermosura
se rompían los esquemas de mi pobre corazón.
“Dichoso si es que existe el dueño de esta perla,
de esta obra de arte, de esta boca de miel”,
le dije y ahí nomás a pesar que existía
ni papel ni biromes: derechito al hotel.
Supe que era casada con problemas de pareja
y que no soportaba gente de mal humor,
supe que enloquecía con los besos en la oreja
que en la cama y desnuda baila mucho mejor.
Ella le caía bien a todos mis sentidos,
salvo cuando el marido era el tema de hablar,
cuando su confesión lastimó mis oídos
me dije no la escuches, no te ahogues en su mar.
Yo abrí de par en par las puertas de mi alma
y dejé que saliera mi secreto peor,
disimulando lo triste y conservando la calma
le dije “aunque no creas, estoy buscando amor”.
Nos rendimos los dos a fingir como tontos
que yo era su marido y que ella era mi mujer
pero al cabo de un tiempo yo no quería ser su esposo,
ella quiso volver a ser la dama infiel.
Ahora ella está feliz, volvió con el idiota,
yo recorro las calles buscando otra mujer,
y aprendí que mentirse tiene patas muy cortas
que siempre la costumbre va a matar al placer,
va a matar al placer.
¡Se mezclan tantas cosas en esta canción! Mi trabajo, su situación, lo que realmente no es, lo que si fue, lo que no llegó a ser… ¡Ah! La vida….
Una historia de amor como la nuestra no puede haber terminado ahi… No puede terminar en despecho y odio. ¡Por qué si! Por estupidez y romanticismo patético, todavía te amo. Así de simple y así de oscuro…
Perdido
Hoy les voy a contar
un poco mi forma de ser,
la terrible facilidad
que tengo yo para perder.
Pierdo la ropa y pierdo apuestas,
en pocas copas pierdo lo que llevo a cuestas,
pierdo vergüenza cuando estoy con mis amigos,
cuando canto pierdo el hilo
de lo que debo cantar,
perdí el pudor, perdí mil noches frente al mar.
Perdí alegría,
y a la vez perdí inocencia,
refugiándome en los libros
me sirvió para entender
que a mucha gente no le importa la miseria,
que solamente les interesa el poder.
Perdí la fe en la democracia
cuando ya no me dio gracia
ver que manejan los hilos de la nación
los que tienen un dólar como corazón.
Perdí tiempo y dinero
perdí el fuego, perdí el celo
perdí el vuelo, perdí el arte de soñar,
algunas noches pierdo un recuerdo,
pierdo la cuenta ya de todo lo que pierdo.
Pierdo la voz de la conciencia
entonces quedo hablando solo
me pierdo de polo a polo en encontrar
alguien con quien
poder reír, poder llorar.
Y tengo suerte
de no haber perdido un diente,
refugiado en aguardiente
nunca sé cuando parar,
pierdo la vida en una vuelta de ruleta,
pierdo la bocha por hacer una de más,
y me hundo en el primer surco profundo
perdiendo de nuevo el rumbo
del caballero que fui,
y ella perdió los dientes que yo no perdí.
Pero una noche,
de esas que creí perdidas,
jugando a las escondidas
con el amor me encontré
y así fue que me robaron algo valioso,
estoy agonizando y le quiero pedir
por dios que usted busque por mí
a esa mujer que me robó
de una mirada mi sensible corazón,
no puedo ir yo, porque perdí su dirección.
Aún así, aún ahora, “Diez años después” sigue vigente.Te guardo la primer bala, amor. Siempre!
Odio a los infieles, ¿¡Por qué los hombres no pueden cumplir su fidelidad!? ¿¡Por que podés cumplir tu promesa pero no aceptás tus culpas!? ¡Los odio a veces! Parezco Maka con Death Scythe (que detalle weirdo para escribir D:)